Algunas perspectivas tras el Taller de Escritura y Psicoanálisis

En el mes de abril de 2026, se realizó el taller “Escritura y Psicoanálisis” por Valeria Zúñiga, Licenciada en Literatura y Mag. En Psicoanálisis, y dirigido a pasantes y practicantes del Programa de Formación en Clínica Psicoanalítica. En el taller, los participantes exploraron la escritura no solo como un medio de expresión, sino también como un espacio de registro e inscripción a partir del cual se puede desarrollar un autoanálisis.

A través de ejercicios prácticos y consignas, cuyo principio básico era la renuncia a la reflexión y la crítica durante la escritura, los participantes desarrollaron un conjunto de textos que, una vez leídos en sesión, posibilitaban la reflexión tanto sobre el contenido como la forma en que este contenido aparecía en la escritura. De este modo, el taller fue un espacio en el que aparecieron múltiples formas de relacionarse con el lenguaje: la escritura, la práctica oral de la conversación y la escucha.

Comentarios y perspectivas de los participantes

En general, quienes formaron parte del taller no tenían la escritura del sí mismo como una práctica cotidiana. Así lo consigna S. cuando dice que «Siempre escribo sobre un tema, un autor o un artículo, pero sobre mí, poco». Por este motivo, continúa, «Escribir sobre recuerdos, sobre cosas que me han pasado, fue bastante gratificante. Me hicieron repensar en mí, incluso re-leí momentos que estaban estáticos en mi mente y que ahora se empaparon con el S. que soy a día de hoy, un poco más viejo y con un camino más recorrido a diferencia de otras etapas de mi ciclo vital».

El testimonio de S. muestra cuán errado está el pensamiento de que el pasado es algo estático y fijo, pues con su incansable aparición, el pasado no pareciera estar, de hecho, en el tiempo de atrás, sino adelante y disponible para su próxima irrupción. Esto mismo se puede observar en el testimonio de J. cuando dice que «Durante este taller afloraron cosas que estaban enterradas en mí, reconocí cosas que estuve reprimiendo sin darme cuenta y eso es muy valioso tanto para mi formación como para mi desarrollo como persona».

Por otro lado, la importancia del principio freudiano de renunciar a la reflexión y a la crítica durante la escritura y desplazarlas al momento posterior de leer y escuchar lo escrito, fue indispensable para el desarrollo óptimo del taller. Así lo señala SP. Al decir que «el acto de compartir con otros algo que tiene como premisa la renuncia a la crítica me ha significado una confrontación difícil con mis miedos, pero que llevado a cabo me ha permitido movilizar otras cosas (…)». De esta forma, en el taller replicamos la diferencia que hace Freud entre “el hombre que reflexiona” y el “hombre que hace observación de sí mismo”, procurando suspender la crítica, pues, “conseguido esto, se agolpan en la consciencia una multitud de ocurrencias que de otro modo habrían permanecido inaprehensibles” (Freud, 1900, p. 123).

De acuerdo con lo anterior, a pesar de que inicialmente los ejercicios implicaron un desafío para los participantes, finalmente se cumplió el objetivo de hacer aparecer y desarrollar la técnica de la palabra escrita como «una gran herramienta para un propio autoanálisis, [pues] conecta con lo profundo y logra emerger algo de lo dormido, de lo inconsciente, algo que molesta y no podemos ver», tal como dice C. en su testimonio.

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