Rojas San Martín, M. (2026, julio 18). Breve articulación del concepto de Angustia y un caso clínico. En Jornada de Cierre del Programa de Formación en Psicoanálisis de Bustamante 72 (1er semestre 2026). Providencia, Santiago de Chile.
Cuando hablamos de la angustia, ésta se constituye como un concepto central en el estudio del psicoanálisis, debido a su intrínseca relación con la formación del síntoma. Es preciso plantear, a grandes rasgos, la diferencia respecto a lo propuesto por Freud (1926) en Inhibición, síntoma y angustia. Freud presenta la angustia como un estado afectivo displacentero que genera respuestas fisiológicas e implica acciones de descarga: la concibe como una señal frente al peligro de una pérdida, en particular la pérdida del objeto.
En cambio, Lacan, en el Seminario 10, postula que la angustia “no es sin objeto”. Lejos de situarse en la falta de un objeto, la angustia emerge del exceso de presencia del objeto a como resto libidinal. Además, señala que en y por la angustia el sujeto se encuentra confrontado simultáneamente con un real y con una verdad de la que ya no puede hacer caso omiso: la angustia constituye un modo específico de estar confrontado con el deseo del Otro (Farré, 2016). Desde esta perspectiva, la angustia no se reduce a la ansiedad ni al temor, sino que señala una falla en la regulación simbólica del deseo, marcando el punto donde el fantasma ya no vela el objeto a y el sujeto queda expuesto a lo real del goce. Esta formulación ofrece una orientación para la lectura clínica, pero no permite deducir de inmediato la posición fantasmática singular de un sujeto. Para eso se exige un trabajo analítico y no puede inferirse únicamente a partir de un acontecimiento traumático o de determinados rasgos identificatorios. Por ello, en el caso que sigue, más que establecer cuál sería el fantasma, me interesa interrogar algunos significantes que se repiten en su relato y la función que podrían tener frente a la angustia.
La paciente, a la cual nos referiremos con la letra ‘J’, es una joven de 23 años, estudiante del área de la salud, que en ese momento vivía de manera independiente con su ex pololo. Se acerca a consultar pocos días después de haber sufrido la ruptura amorosa que la toma por sorpresa, ya que refiere no haber tenido discusiones previas; además, su expareja le comunica que al siguiente día se irá del departamento. A los días del término, tras la insistencia de ella por volver, él le comenta que está con otra mujer, por lo que la ruptura era definitiva. En cuanto a los síntomas, describe manifestaciones de tipo corporal: “tener el pecho apretado”, “desvanecimiento”, no tener ganas de comer. Además, relata que le dolía el cuerpo cuando la tocaban, “como si estuviera enferma”. Por otro lado, comenta sufrir constantemente “ganas de llorar” y no poder disfrutar de las actividades que antes realizaba. Cabe destacar que, en el momento del término, subió a la azotea de su edificio con la intención de lanzarse y así dejar de sentir la ruptura. Esta situación no pasó a mayores debido a que previamente había contactado a una amiga que vive en su edificio y a su tío, al cual nombra como su “papá”; ambos llegaron a buscarla y a contenerla.
Para aproximarme a la angustia en este caso, tomaré como punto de partida algunos significantes e identificaciones que se reiteran en el discurso de ‘J’, en donde estas posiciones subjetivas parecen ponerse en tensión a partir de la ruptura. El fantasma ($ ◇ a) organiza la relación del sujeto con su deseo y con el Otro, respondiendo a la pregunta: ¿Qué soy yo para el deseo del Otro?, lo que podríamos ver como una defensa frente a la angustia.
En el discurso de ‘J’ se reiteran los significantes “fuerte” e “independiente”, junto con la idea de ser quien acompaña, cuida y se preocupa por sus seres queridos y amistades. En un primer momento, me parece más prudente situarlos como identificaciones que ella misma vincula a la figura de su abuela materna, quien la crió durante su infancia. Su abuela fue quien le enseñó desde pequeña labores domésticas y el conocimiento económico para vivir sola, enseñanza que iba acompañada de la frase: “No tienes papá ni mamá, estás sola”. Dicho contexto se acrecienta cuando la paciente tuvo que aprender todo lo que su abuela le enseñó porque esta se enfermó, lo que hizo que ‘J’ tuviera que irse a vivir sola a los 15 años, trabajar y arrendar una pieza. Estos elementos me permiten abrir una pregunta: ¿qué lugar ocupa para ‘J’ sostenerse como alguien fuerte, independiente y disponible para los otros? ¿Podría esta identificación operar como un modo de responder a algo del deseo del Otro, o como una solución frente a la experiencia de desamparo?. Son interrogantes que permanecen abiertas y requerirían el tiempo debido de ser respondidas y re elaboradas a lo largo del proceso.
Pareciera ser que la ruptura viene a poner en crisis el lugar que venía ocupando ‘J’, ya que organizaba una imagen de sí misma y un modo de estar para los otros. Esta experiencia se vuelve algo totalmente enigmático en las sesiones, debido a que se confronta con una ‘J’ que ya no es “fuerte”. De manera escueta podríamos vislumbrar así, cómo el fantasma y la angustia están relacionados: la escena construida se rompe cuando el sujeto se encuentra con el enigma del deseo del Otro, a tal punto que esto le genera angustia, inhibición y queja. No es posible concluir, a partir de este material, la caída de un fantasma en sentido estricto, sino más bien nos permite interrogar qué ocurre cuando la identificación con ser fuerte e independiente deja de ofrecerle a ‘J’ un modo suficiente de sostenerse.
Este caso me permitió aproximarme a la angustia no como un fenómeno que puede explicarse inmediata y apresuradamente a través de la teoría, sino como aquello que introduce un momento de corte en las respuestas con las que un sujeto suele sostenerse. Por lo que esta breve reflexión me generó varias dificultades, pero principalmente el: caer en la tentación de encontrar una correspondencia “completa” entre los conceptos lacanianos y el material clínico, ya que de alguna manera, hice una selección de material, muy puntual, dentro de la complejidad que tenemos como seres humanos. Además de por qué no decir, enfrentarme con mi propia angustia a la escritura.
Bibliografía
Aveggio, R. (2016). Transferencia, sujeto supuesto saber y objeto a. En Agalma: Revista Chilena de Psicoanálisis Lacaniano (N. 2, p. 51-57).
Farré, J. B. (2016). Lecturas en torno al Seminario X de Jacques Lacan: Hacia una perspectiva vigente para el tratamiento de la angustia subjetiva. NODVS, 47.
Vargas, D. A. (2020). La angustia que no engaña y la que engaña. Revista Universitaria de Psicoanálisis, 20, 73–80.
Rojas San Martín, M. (2026, julio 18). Breve articulación del concepto de Angustia y un caso clínico. En Jornada de Cierre del Programa de Formación en Psicoanálisis de Bustamante 72 (1er semestre 2026). Providencia, Santiago de Chile.
