
Durante los meses de julio y agosto efectuamos una nueva versión del Taller de Interpretación de Sueños abierto a la comunidad. En este dispositivo presentamos principios y técnicas para el análisis de sueños desde una perspectiva psicoanalítica clásica (freudiana). Trabajamos con los sueños de los mismos participantes.
En palabras de Jacob Hauser, colaborador de Bustamante 72:
“El taller de análisis e interpretación de sueños rescata los elementos de una dimensión muchas veces relegada por los analistas (ya sea por resistencia, desconocimiento, o este último como una forma de lo primero). Precisamente, destaca el valor analítico que tienen los sueños como insumo para el propio soñante, quien toma el material no solo como una manifestación extranjera y ajena a sí mismo, sino que se convierte en agente y produce significados que abren un nuevo horizonte de posibilidades no contempladas. Es un trabajo que implica abstención y habilitación: ponerse en juego en cada momento, absteniéndose de querer confirmar lo que uno cree que se encuentra ahí desde antes, y habilitándose como lector incluso de los detalles aparentemente superfluos de un sueño, que son muchas veces lo más importante en cuestión”.
Llegaron participantes con experiencias heterogéneas en la aproximación previa al trabajo con sueños. Una de las participantes más familiarizadas se sorprendió de cómo las técnicas revisadas en el taller le permitieron llegar a “lugares inimaginados”. Apreció que revisáramos herramientas concretas para interrogar los elementos del texto onírico, incluso en la misma caligrafía.
Otra participante, por su lado, comenzó el taller reconociendo que “no tenía mucha experiencia en esto”. Sin embargo, a lo largo de las sesiones experimentó que había “agudizado el ojo“ en relación a poder ubicar los significantes del sueño. Fuimos testigos como sus intervenciones fueron apuntando progresivamente a aspectos en los que los soñantes se vieron claramente concernidos.
En efecto, algo que nos sorprendió al equipo de Bustamante 72, fue la rapidez con que los participantes aprehendieron los principios y técnicas de análisis onírico y la efectividad con que la pusieron en práctica. Tal como lo puntualizaron algunos participantes, esto fue facilitado por el contexto de respeto que se dio, así como la cuota de valentía que se requiere para exponer un sueño y las asociaciones que se habilitan con la intervención del grupo.
Hacia el final del taller, varios manifestaron una revalorización del autoanálisis. Esta práctica, tan enfatizada por Freud en las primeras décadas del movimiento psicoanalítico, fue posteriormente relegada en la formación de analistas (por razones bien atendibles), pero que sin embargo dispositivos cómo este permiten reconsiderar en sus alcances.
Un último factor mencionado fue el impacto que la práctica de analizar e interpretar sueños tuvo sobre la propia escucha analítica. Este es un insumo adicional que fue muy apreciado por aquellos participantes que ejercían como psicoterapeutas.
Agradecemos a cada uno de los participantes y esperamos verlos en una nueva actividad de la Fundación.