por Bárbara Pérez-Adasme
Psicóloga (PUC) en Pasantía (2023)

¿Cómo entender lo singular? Como lo que nos resuena, lo que nos provoca preguntas, aquello que nos hace soñar o no, aquello que marca el cuerpo, los significantes que encarnamos, y demás. Apuntamos a esa singularidad y también esa misma singularidad nos orienta, al mismo tiempo que habitamos una singularidad también. En relación a las posibilidades e imposibilidades de la clínica psicoanalítica me gustaría compartir de manera breve algunas de las reflexiones que he podido ir construyendo a partir del recorrido que como pasante he tenido en Centro Bustamante 72: ¿de qué se trata este oficio, el lugar y la posición que ocupamos? ¿Qué tipo de tiempo ocupa nuestro trabajo? ¿Cómo resolver las dificultades que se nos presentan ante aquello?
Hace algunas semanas en un sueño que tuve aparecieron algunos elementos de una sesión con una paciente, ella me comentaba en tal instancia: “mirar mis manos… es como un reality check… cuando creo estar soñando miro mi anillo…, en sueños es a veces de bronce (normalmente es de plata). Me miro las manos y siento que estoy viva, cae todo el peso de esa verdad sobre mí”. Al despertar de ese sueño pienso en aquella paciente, no alcanzo a recordar todo lo que pasaba en el sueño ni a escribirlo, pero termino por caer en cuenta de cierta preocupación ante tal caso. Me pregunto nuevamente en relación al tiempo que ocupa nuestro trabajo, apunto a que es un tiempo subjetivo donde también “trabajamos” psíquicamente hasta en sueños, incluso. Dejo esta pregunta abierta para que podamos conversarla más tarde.
Es en nuestra experiencia como sujetos del icc que vamos habilitando una posición que nos permite alojar la singularidad de otra u otro. Nuestro inconsciente es una herramienta para este oficio, lo cual implica estar atentas a esos mensajes, poder darles un lugar, como los de nuestros sueños, por ejemplo. Es en ese punto donde quizás si no logramos acoger tales mensajes es que podemos encontrarnos con obstáculos, resistencias o dificultades. En relación a ello, debemos asegurarnos de que nuestra propia singularidad no obstruya la clínica que hacemos. Pero, ¿podemos realmente asegurar aquello?
¿Cómo resolvemos o nos orientamos en relación a esos obstáculos? He llegado a pensar que se trata al parecer de hacerse un camino en relación a esas dificultades. Con respecto a la imposibilidad, orientarse por la posibilidad, lo cual no significaría pensar que todo es posible, sino, justamente lo contrario, es decir, saber que nos enfrentamos y trabajamos con la imposibilidad y en eso mismo, que se inaugure la posibilidad de una distancia. Una brecha que nos permita ciertos movimientos, la apertura de un camino a partir de riesgos e invenciones. Para tener en mente el no hacer de obstáculo, tenemos que haberlo sido, lo cual inaugura y construye un saber hacer singular en relación a este oficio, el cual espero seguir creando.
Hace algunos meses nos preguntábamos acerca de qué era la clínica psicoanalítica para nosotras/os, yo pensaba en la idea del movimiento y la creatividad. Hoy nos preguntamos acerca de sus posibilidades e imposibilidades, en relación a eso, les invito a que podamos pensar en las preguntas que dejé abiertas y —por qué no— en otras que se abran en relación con nuestras lecturas.
Pérez-Adasme, B. (2023, julio 24). Posibilidades e imposibilidades de la clínica psicoanalítica. 2ª Jornada de Articulación Téorico-Clínica: (Im)posibilidades en la Clínica Psicoanalítica [Bustamante 72 – Mujer y Palabra], Hotel Magnolia, Santiago de Chile.