por Francisco Encina
Estudiante en Práctica Profesional (UNIACC)
La interpretación en psicoanálisis Lacaniano va más allá de la traducción de significados, Lacan ocupa la metáfora de la banda Moebius para entender la continuidad que presenta el lenguaje inconsciente y el lenguaje consciente. Implica una profunda atención a aquello que el analizante no ha logrado simbolizar. Se distingue entre «lo enunciado» (el lenguaje consciente) y la “enunciación” (lo no dicho, lo no simbolizado), siendo esta última el espacio donde emerge el discurso del Otro y la posición del analizante. Un ejemplo de esto se observa en el paciente F, quien señala: “Los padres son los que tienen que decir las cosas buenas”.
El objetivo de la interpretación no es otorgar sentido, sino generar desplazamiento a través de metáforas y metonimias, facilitando nuevas manifestaciones del inconsciente. Un caso ilustrativo es el del paciente L, quien desarrolló la metáfora de la “puerta abierta” que necesita cerrar, relacionándola con una sensación de culpa desde la infancia. Será en la sesión doce cuando asocie y simbolice respecto a esta “sensación de culpa”, interpretándola como las dificultades que tiene para resolver conflictos. En esta dinámica, el analizante trabaja en su propio análisis, simbolizando lo que no ha podido fuera del dispositivo.
Bruno Bonoris, en su libro “¿Qué hace un psicoanalista? Sobre los problemas técnicos”, señala que la interpretación se lleva a cabo desde la transferencia, permitiendo interpretar sueños, asociaciones libres, lapsus, recuerdos y otras manifestaciones del inconsciente desde el registro simbólico del analizante. Si la interpretación se da desde la transferencia, la sobre/interpretación podría asociarse a la contratransferencia.
Es fundamental destacar que, aunque se pueda “predecir” el posible efecto de una interpretación, el verdadero objetivo es que los analizantes generen nuevas manifestaciones del inconsciente. La resonancia de una interpretación puede manifestarse de inmediato o en sesiones posteriores, trayendo al análisis algo con lo que el paciente se quedó pensando o nuevas manifestaciones del inconsciente. Un ejemplo de esto se dio en una sesión con el paciente L, quien relató una resistencia a guardar una foto de su madre. Al explorar esto, señaló que la foto era en realidad el carnet de identidad de ella, donde aparece la foto y la firma, firma que lleva tatuada en el brazo e hizo un esfuerzo para que fuera vista. L expresó “no sé qué decirle” (en un contexto de separación familiar debido a una infidelidad que él sostuvo). Al final de la sesión, relató cómo dejó de visitar a su madre en el cementerio hace dos años, ya que no quería seguir cerca de lo que le generaba tristeza y no quería seguir hablando con ella. La interpretación “¿hoy no quiere hablar con su identidad?” tuvo efectos en L, quien asoció que la resistencia a mantener el carnet de identidad de su madre era similar a no verla más en el cementerio.
Los efectos de la interpretación pueden variar, y es crucial observar si el analizante sueña después de la sesión, si cambia algún nombre o si la resistencia se manifiesta durante la sesión, impidiendo recordar lo que iba a decir o producir nuevas asociaciones. La paciente C, por ejemplo, señaló “oh se me olvidó lo que iba a decir” en un momento del análisis donde estaba asociando sobre su posición respecto al trabajo, temática ya trabajada en sesiones anteriores.
A diferencia de la interpretación, que busca aperturar la simbolización, la sobre/interpretación puede cerrarla. En este caso, el lenguaje inconsciente que prevalece en el espacio analítico es el del analista, con una tendencia a intentar dar un sentido a lo relatado por el analizante.
La sobre/interpretación podría relacionarse con la contratransferencia, definida por Lacan en “Intervención sobre la transferencia” de 1951, como “la suma de los prejuicios, pasiones, perplejidades e incluso la información insuficiente por parte del analista en un momento dado del proceso dialéctico”. A diferencia de otras corrientes psicoanalíticas donde la contratransferencia puede ser una herramienta para el trabajo clínico, aquí se considera un obstáculo y, por lo tanto, debe quedar fuera del trabajo con el analizante. Se reconoce que habrá elementos contratransferenciales; sin embargo, el deber ético es llevarlos al diván y a las supervisiones.
Cuando los elementos contratransferenciales intervienen, el lugar desde donde se construyen las interpretaciones cambia; ya no es el lenguaje del analizante el que surge en sesión, sino el nuestro. Al igual que con la interpretación, lo que moviliza la sobre/interpretación será observado después de realizarla. Ambas, al ir en direcciones contrarias (una abriendo y otra cerrando las cadenas de significantes), tienen resonancia en el análisis. Es fundamental que el analista identifique en su propio análisis elementos contratransferenciales para revisar las interpretaciones que haya realizado desde este lugar. Un ejemplo de esto fue el reconocimiento de elementos contratransferenciales al final del proceso de análisis con K, que fueron llevados a mi propio análisis y se relacionaron con sentimientos de abandono. Esto llevó a prestar atención a las últimas interpretaciones, especialmente cuando K solicitó cambiar sesiones en tres oportunidades y, la semana siguiente de hablar sobre el cierre del análisis, volvió a pedir cambiar la sesión. En ese momento, se (sobre)interpretó que K tenía resistencia a cerrar el proceso y que había algo no simbolizado al respecto que causó su ausencia. Esto plantea la interrogante sobre si la contratransferencia es un correlato de la sobre/interpretación y qué discurso subyace en la construcción de la misma.
Encina Muñoz, F. (2025, julio 26). Interpretación y Sobre/Interpretación. En Jornada de Cierre del Programa de Formación en Psicoanálisis de Bustamante 72 (1er semestre 2025). Café Literario Bustamante, Providencia, Santiago de Chile.
