Articulación Teórico Clínica acerca del Encuadre y mi experiencia acerca de ello en mi Práctica Profesional en Centro Bustamante 72 (por Pamela Jara)

por Pamela Jara Cáceres
Estudiante de Psicología en Práctica Profesional (2024)
Universidad de las Artes, Ciencias y Comunicación (UNIACC)

El concepto de encuadre da cuenta de una estructura que se desarrolla en la situación terapéutica, que durante los años de estudio de pregrado, se revisa y retoma en diversas temáticas y áreas de aprendizaje, así como en las distintas asignaturas que se cursan a lo largo de la carrera de Psicología.

Como señala Centro Bustamante 72 (2024), el encuadre es el conjunto de normas que sostienen y posibilitan el trabajo analítico. Es responsabilidad del analista determinar las condiciones idóneas para el despliegue de lo inconsciente y el establecimiento y mantenimiento de la transferencia. Con relación a lo anterior y para que esto pueda realizarse de manera efectiva, se debe entonces considerar algunos elementos: estos son el espacio donde se realizará el encuentro, ya sea de forma remota o presencial. Por otra parte, los tiempos y honorarios. Es decir, la duración de cada una de las sesiones, su frecuencia y el establecer honorarios en este caso, con arancel diferenciado.

Dicho lo anterior, los años de estudio teórico, a pesar de que nos instruyen en el futuro quehacer psicológico, es en el campo y en el hecho de poner estos elementos en práctica, cuando nos encontramos con la realidad. La realidad en lo que se refiere a lo que va más allá de lo que vemos en el papel, y el encuentro con el otro y con su propia subjetividad.

Pongamos como ejemplo lo mencionado en el primer párrafo, concerniente a los elementos que se deben considerar para la realización del encuadre. Partiendo por el espacio, sucede que, por mi parte realizaba las sesiones vía Meet, en un espacio que se encontraba cerca de la cocina, puesto que es el que tenía más privacidad. Ocurrió en reiteradas ocasiones que el ruido que hacían otras personas en la cocina, así como arreglos en el piso de arriba (parte de otro departamento), interfirieran no solo en mi escucha analítica, sino que también, en el despliegue del relato de algunos pacientes. No habría pensado que algo así podría ocurrir, no fui suficientemente precavida al respecto.

En relación con los tiempos, es decir, la frecuencia de las sesiones, pude comprender cómo comienza a operar la resistencia en los pacientes. Muchos de ellos se olvidaban de las horas, o me contactaban para mover las horas. Teniendo claridad de los lineamientos del centro al respecto, pero también considerando el “caso a caso”, intenté ajustarme a cada caso. En algunos de ellos dando posibilidades de recuperar sesiones, en otros no, en otros realizando reencuadre. Entiendo que, como señala Centro Bustamante (2024), “las transgresiones al encuadre son prácticamente inevitables. Se debe favorecer un abordaje analítico, más que administrativo. Comúnmente revelan aspectos transferenciales”. En ese sentido, intenté recuperar aquellos aspectos transferenciales, como abordaje analítico. Cuestionándome en qué posición me podría estar poniendo el paciente, así como el cuestionarme que elementos de las sesiones podrían estar ocasionando que el paciente se encontrara en la posición de sentir que podía faltar, o avisar que no asistiría a pocos minutos incluso del horario de la sesión.

Pienso que, primero, existe un temor a que los pacientes migren, eso puede significar para mí, que no estoy haciendo un buen trabajo analítico. Segundo, siempre me ha costado decir “no”. Poner límites. Y esto es algo que vengo abordando con mi analista, a lo que claramente se debe poner más énfasis de forma de que el proceso analítico no se vea perjudicado. En ese sentido, me gustaría citar a Foladori (2021): “El establecimiento preciso [del encuadre] transmite la impresión al paciente que el analista sabe lo que está haciendo, lo cual es relevante sobre todo inicialmente para que la transferencia positiva pueda instalarse”.

Me hace mucho sentido también lo que postula Freud en 1913: “El hombre de cultura trata los asuntos de dinero de idéntica manera que las cosas sexuales, con igual duplicidad, mojigatería e hipocresía”. En un comienzo el poder hablar de temáticas de dinero con personas que sabía de antemano que tenían pocos recursos para poder pagar, me incomodaba bastante. Hablar de dinero puede efectivamente incómodo, incluso con quien tiene mucho. Se me viene a la mente cuando en las películas, personas que están haciendo tratos millonarios escriben los montos en servilletas, por ejemplo. Incluso estando en ambientes privados. ¿Es algo obsceno? Quizás decirlo frente a quien no tiene. Y quizás por esto, se hace un poco incómodo acordar un arancel, aunque sea diferenciado. Y eso de que sea diferenciado, es también algo que valga la redundancia, hace la gran diferencia. Me agrada. Me siento cómoda y sé que para el paciente será un alivio al saber que este espacio tiene el valor que él mismo le da, y que yo debo intentar que se mantenga a lo largo del tiempo en mi rol de psicoterapeuta.

Estaba pensando que hacer mi práctica en Bustamante 72 ha sido un inicio para mí, importante y beneficioso. Creo que el Centro es un lugar donde a ciertas horas de ciertos días, se conectan personas para conocerse y a aprender, a cargo de dos tutores que siento muy distintos y que a la vez se compenetran muy bien. Me gusta el centro, me gustan las personas que forman parte de este centro. El respeto que existe por cada uno de los integrantes, por su palabra, por su pensamiento, por su presencia, por estar. Por lo mismo, cualquier impasse pudo ser abordado en su momento, cada duda fue aclarada, me sentí totalmente acompañada en todo el proceso, lo cual considero fundamental para quien está realizando su práctica profesional. Pero también con la independencia suficiente, para poder lidiar con problemáticas propias de un estudiante que está aprendiendo y —pienso que también— las de un psicólogo clínico, o analista, y ese es, como ya dije en un inicio, el encuentro con la subjetividad de otro.

Gracias.

Referencias bibliográficas

Freud, S. (1913). Sobre la iniciación del tratamiento (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, I). En Obras Completas (Vol. 12, pp. 121–144). Amorrortu Editores.

Foladori, H. (2021). La noción de contrato psicoanalítico I. Gradiva, 10(2), 13–29.

Jara-Cáceres, P. (2024, agosto 3). Articulación Teórico Clínica acerca del Encuadre y mi experiencia acerca de ello en mi Práctica Profesional en Centro Bustamante 72. En Jornada de Cierre del Programa de Formación en Psicoanálisis de Bustamante 72 (1er semestre 2024). Café Literario Bustamante, Providencia, Santiago de Chile.

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